• Yuri O. Villela

Mi horno & yo

Actualizado: 20 de dic de 2018

El horno llego al estudio la misma noche que deje mi antigua casa, esa noche pase uno de las noches más difíciles de mi vida. El apego, el sentimentalismo y muchos recuerdos estaban listos para mudarse de espacio y sobre todo de mi corazón.  Pero este horno, ese hermoso horno cromado en acero y que tiene una vida propia ya había vivido dos o tres mudanzas conmigo. Fue hasta hace 4 años que él y yo nos empezamos a conocer. 




El es tan bello!!! cuando fue instalado en mi primer cocina parecía un aparato salido de revista de arquitectura. La cocina en si lo era, era mi sueño de niña .. ahí en esa cocina tuve mi primera visión del futuro. Enseñaría a las personas a cocinar.. 

Cuando el horno y yo emprendimos las primeras recetas, fracasamos de forma increíble!! Así que paré, no seguiría tirando ingredientes a la basura. El horno estuvo en silencio y apagado por casi 7 años, nos mudamos de casa y llegamos a su nuevo hogar. Ahí, el y yo de forma infructuosa de nuevo nos tratamos de conocer. El estaba apagado, como yo. 

Hasta que un día, el día en que sé que todo cambio me levante de un sueño y por fin me decidí a regresar a mi pasión. Hornear !!! Así que emprendí de nuevo ese camino y empecé a hornear .. fracaso total!!’

El horno y yo no nos reconocíamos, no llegábamos a ningún lado, todo se hundía, se desparramaba, se quemaba, quedaba crudo, duro, chicloso!!! Ahhhh !! Yo solo fracasaba una y otra vez. Que le pasaba a este horno????

Así decidí ponerlo a la venta, el precio era de remate. Llévenselo !! No sirve ! Todo hace mal !!

Pensaba: 

“Dios!!! Me queda mejor todo en el hornito eléctrico con el que tuesto el pan !! “

El precio era ridículamente barato, tenía casi un comprador pero se arrepintió en último momento.  Me dispuse a darle una nueva oportunidad, volví a hornear un bizcocho “Victoria , ese que le sale bien a todo el mundo y nunca falla.  Ahh pues!!! El bizcocho se desparramó!! Tenía un agujero terrible en medio, lloré de desesperación.

- ahora si!! Voy a hablarle al técnico!! Voy a ver por qué no sirves y te venderé !! Tan carísimo de Paris y tu ni un pollo asado puedes hacer !! Una sola oportunidad y te juro que si no reaccionas hasta te regalo !! 

Hablé al técnico, de forma milagrosa estaba en mi casa a los 30 min..

- Si señora, si? Ajá ? Ok .. estoy cerca... llego en 20..  Y si! El técnico llegó a la hora señalada: 

- dígame Señora, que le pasa a su horno?  - No sirve !! No hornea ! - Veamos .. déjeme examinarlo. 

Y así el “Don técnico” desarmó todo el horno. Yo sentía fascinación y miedo. El horno es increíble de bello lo ame al verlo desarmado. “Que puedo hacer ???? Ahora ya seguro menos sirve !!!”

Pues nada, que el técnico pregunto:

- que le pasa? cuénteme ...al parecer el horno está bien, nada está descompuesto. Usted ni lo ha usado. - Pues cómo lo voy a usar ??? Si no sirve!!! - Dígame qué le sucede cuando hornea ? - Ahhh pues sencillo, pasa un caos, se hunde, no se hornea. Queda apelmazado.. un desastre pues ! - Una pregunta señora: usted cocina en grados C o en F ?  - Pues 🤔, en centígrados obvio..  El técnico que tengo aún en mi mente su expresión al oírme, solo abrió los ojos y dijo: 

- ok Señora..( yo sabía lo que diría y sentía que la tierra debía de tragarme)  Continuo.. - el horno está programado en Fahrenheit, no se preocupe, cambiarlo a centígrados es un poco complicado, que bueno que me llamó. Obviamente sentí mis mejillas sonrojarse y el odio más cómico a la situación:  “ Si claro!!! Mira a la Reyna de la pastelería que no sabe ni poner la temperatura !!” El técnico solo dio dos cliks al tablero digital que con dos leídas de manual hubiera entendido .. 

- listo!! El horno está en centígrados.  - Ah que genial cuanto le debo?  - Nada señora, tómelo como una cortesía de mi parte. Dispóngase a hornear y desquite su horno...

El técnico se fue y yo me coloqué de frente a el horno, estaba muy feliz y a la vez avergonzada conmigo misma...  inmediatamente volví a prenderlo y a hornear, ese día hice un pastel Victoria.. el clásico pastel de mi infancia. Quedó perfecto, increíble, divino y entonces el horno y yo empezamos nuestra relación personal de amor - odio... 

A los dos meses de ese evento ya me encontraba vendiendo cupcakes y experimentando mis primeras galletas para decorar.. el horno y yo hicimos grandes cosas juntos estos 4 años, muchas galletas que viajaron por muchos lugares y que me llevaron a muchos espacios ..  Pero, el día de mi última mudanza en agosto, volví a ofrecer el horno a la venta, el horno llego al estudio. Lo dejamos en una esquina porque tenia la firme convicción de venderlo. 

- Sin apegos!! Me dije ..  De nuevo tuve varios posibles compradores, y uno de ellos casi se lo lleva: 

- llévatelo porque si mañana sigue aquí lo conecto y no lo venderé más .. El horno amaneció en el estudio al otro día... el técnico llegó a conectarlo y surgió la magia de nuevo. Ahí estaba en mi propio estudio el horno que me había dado el motivo y la razón suficiente para expandir mis alas y volar en la dirección que me indicaba mi corazón.  Ese día jure ante mis socios no intentar venderlo nunca más.  “ no me permitan volver a intentar venderlo, recuérdenme que no debo venderlo más” 

Me senté a hablarle con cariño y paciencia a este aparato eléctrico que tiene vida propia, historia y que es el reflejo de mi personalidad.  El y yo somos uno mismo, estamos conectados de tal forma que ejecutamos cosas que nos hacen felices..  Cada horno es un mundo .. pero mi horno es quien me trajo de nuevo a la vida.

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