• Yuri O. Villela

La primera vez que el Royal Icing & yo nos encontramos.

La primera vez que el Royal Icing y yo nos encontramos me di cuenta que estaba en serios problemas. Primero: No entendía nadita como algo tan liquido iba a cristalizar e iba a verse como porcelana( liso y brillante ). Así que me puse a jugar con esa manga llena de Royal icing blanco con la esperanza de que me quedara perfecto, tal y como lo había visto cientos de veces en los videos de Internet. Pues bueno!!! Coloque la boquilla en la manga lo cual también fue una proeza y me dispuse a decorar... 

- Oky!! Esto es muy líquido, esto se desparrama, esto cómo queda liso?? Debe verse así como si fuera la carretera a Cuernavaca ??? Por que la línea me sale tan chueca ???😱 Ay por Dios!! Esto es solo Royal Icing!!! Ok .. mejor renuncio y regreso a los pasteles ...

Y si, así mi personalidad obsesiva compulsiva me dijo al oído, para que oyera bien mi corazón :

- “ Haz visto que hermosas se ven esas galletas en Internet ???? Por que no te pones las pilas y practicas ???? Ni los huevos revueltos te salieron la primera vez !! Que esperabas ??? Ser como las japonesas a la primera?? Ahhh!??? Así que dale y practica !!!! Algún día lo lograrás !!!”

Me dispuse a practicar diario, día a día esperaba terminar todas mis cosas rutinarias para practicar en la mesa de mi casa, religiosamente practica todos los días de 5 a 8 horas y muchas veces me llegó la madrugada mientras practicaba.  Esas noches y esos días están guardados en mi memoria como los momentos más mágicos que empecé a experimentar, el royal icing y yo nos fuimos conociendo, nos entendimos, y el me dio lo que nunca antes había experimentado al cocinar: “ alas para volar” 

Alas creativas y eventualmente me dio un trabajo y las mejores experiencias de mi vida. Ahí, cada día que experimente una y otra vez, practique y me obsesione con la belleza del arte elaborado del Royal Icing, el mundo me abrió un espacio creativo a las experiencias más fantásticas que jamás imaginé. 

El Royal Icing es noble, hermoso y caprichoso como un amor a primera vista.  La primera vez que logré las rosettas perfectas y la primera rosa en royal icing decente juro que sentí que el mundo se abría debajo de mis piernas, que el fuego entraba en mi cuerpo y en mis venas y por primera vez me sentí realmente viva.  Claro que practique muchísimo, y fracase más veces de las que podía contar con los dedos. Pero cada vez que lo lograba era un triunfo personal casi como el que se siente al terminar una carrera o algo así de importante.  Ya estaba enamorada profundamente de las galletas, de su magia, del encanto que producían al ser expuestas en sus pequeñas cajitas y, de las sonrisas hermosas que mis hijos me regalaban. 

Dos meses después de mi primer encuentro con el Royal Icing, estaba en el IMPI registrando una marca. Mi marca!! Ahí estaba entre oficinas, papeles y procedimientos legales. 

Mi abogado dijo: 

- que vas a hacer? Una panaderia ? Vas a hacer pan y quieres registrarte así?  - no, quiero que registres la marca con el objeto de poder enseñar .. voy a hacer galletas y a enseñarle a las personas a decorar.. - pero, nunca diste clases antes .. eso harás ?  - si, voy a enseñarle a la gente a hacer pasteles, galletas y cuanta cosa se pueda hornear.. 

Hace 4 años tuve una visión acerca de mi negocio y de mi próximo proyecto de vida en ese entonces... y así!! 4 meses después me encontraba tramitando mi pasaporte, EDUK había llegado a mi vida y me dio mi primera oportunidad... enseñarle al mundo la pasión que sentía por las galletas decoradas.

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